El 14 de agosto de 1985, una patrulla del Ejército, perteneciente a la compañía ’Lince’ de Huamanga, al mando del entonces subteniente Telmo Ricardo Hurtado Hurtado, asesinó a 62 comuneros, entre mujeres, ancianos y niños, habitantes del distrito de Accomarca, provincia de Vilcashuamán, Ayacucho.
Hoy se cumple 34 años de este atentado y desde el Congreso de la República, el congresista por Ayacucho el Señor Humberto Morales realizó el reconocimiento a la Asociación de Hijos de Accomarca residentes en Lima y a la Asociación de Familiares Afectados de la Violencia Política del Distrito de Accomarca, por su lucha incansable para lograr justicia y los responsables paguen por este delito.
En una ceremonia presidida por el congresista Morales, la señora Obdulia Jananpa Baldeón, presidenta de la Asociación de los hijos de Accomarca en Lima; el señor Celestino Baldeón Chuchón, presidente de la Asociación de Familiares Afectados de la Violencia Política del Distrito de Accomarca: el Dr. Juan Víctor Quiroz Mejía, Jefe Nacional del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses; CD Andrés Rolando Alvarado Benavides, Jefe del Equipo Forense Especializado de los distritos judiciales de Ayacucho y Huancavelica: el señor Fernando Ochoa Pomasoncco, Alcalde del Distrito de Accomarca; se recordó los pasajes de lo que aconteció el fatídico 14 de agosto de 1985, y los años de dura lucha que pasaron los familiares de las víctimas de este masacre en busca de justicia.’
’No permitamos que quieran cambiar la historia, no pueden callarnos, eso no debe pasar, en el Perú existió violencia guerrillera sí, pero también hubo violencia de estado y eso no lo pueden negar, nosotros los ayacuchanos sabemos todo lo que pasó. Hoy aún se busca justicia, aún hay personas que buscan a sus familiares y por eso son llamados terroristas’ mencionó el congresista Humberto Morales.
De la misma forma se reconoció al Equipo Forense Especializado de los distritos judiciales de Ayacucho y Huancavelica, quienes realizan una labor de investigación forense en la excavación de fosas, recuperación, identificación y restitución de restos humanos a los familiares de las víctimas de la violencia socio política entre 1980 y 2000 que permite, a los familiares de la víctima, dar un entierro digno a sus seres queridos y cerrar el ciclo de duelo en el cual vivieron durante muchos años.